Mirar es lo único que nos redime de la inmanencia del consumo, desprovista de sentido. Lo que cuenta, lo que nos capacita para crear, no es el poder, sino el amor.
Quien sabe mirar se vacía, se convierte en nadie. Acceder a no ser nada por amor no es destruirse, sino ascender a una realidad más elevada.
La atención contemplativa es lo contrario a la vigilancia del cazador. Dos tendencias extremas: destruir el yo en provecho del universo o destruir el universo en provecho del yo.
Dios es la atención sin distracción. El mayor éxtasis es la plenitud de la atención.
La actual sociedad de la adicción es una sociedad sin atención. El instante es el gozo. Si nos fusionamos plenamente con el instante, sin mirar hacia atrás ni hacia adelante, experimentaremos la eternidad, que es puro gozo.
"El amor es la mirada del alma" (Simone Weil). SALUD.







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