Simone Weil es, en palabras de Byung-Chul Han, la figura intelectual más brillante del siglo xx. En este ensayo breve y visionario, el filósofo surcoreano reinterpreta la obra de la filósofa francesa como una brújula ética y espiritual para nuestro tiempo. Frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo y la hiperactividad, Weil —y con ella Han— nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.
Con un tono íntimo y meditativo, Han establece un diálogo entre siete conceptos fundamentales del pensamiento de Weil —atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad— y las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A fin de cuentas, Weil nos conduce —nos seduce, dice Han— hacia otra realidad: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.
En tiempos de crisis, este libro ofrece una forma de consuelo que no evita el dolor, sino que lo abraza como vía de elevación. Una lectura que calma, sacude y transforma.
INTRODUCCIÓN
ATENCIÓN
SIMONE WEILL concibe la ATENCIÓN como un ANHELO SUPLICANTE. La ÉTICA de WEILL es una ÉTICA DE LA ATENCIÓN. Y contrapone a la política -cuyo medio es el poder- una política de la atención. Por eso aboga por una abolición general de los partidos, dado que el único objetivo que persiguen es su propio crecimiento. Los partidos son organizaciones constituidas de tal manera que matan en las almas el sentido de la verdad y de la justicia. El poder bloquea la atención hacia la verdad y la justicia.
DESCREACIÓN
"El pensamiento de WEIL es radical. Muchas de sus ideas son realmente sagaces. Esta sagacidad dramática va acompañada de un gesto profético: "Dos tendencias extremas: destruir el yo en provecho del universo o destruir el universo en provecho del yo"(44).
VACÍO
"SIMONE WEIL opone a la termodinámica del poder una teodinámica del vacío, que invierte la tendencia natural del alma y la convierte. Solo gracias a semejante conversión del alma es posible recibir la gracia. La gracia llega a través del vacío. O el vacío predispone al alma para la gracia"(54).
SILENCIO
En esta época de fortalecimiento desmedido del ego no tenemos acceso a Dios. ¿Cómo reconocer la voluntad de Dios? Cuando creamos silencio en nuestro interior, cuando acallamos todo anhelo, toda opinión, y pensamos con amor, con toda nuestra alma y sin palabras. Toda descreación silencia el alma. Nos acerca a Dios poniendo en marcha un proceso de "extinción". El silencio de Dios es más poderoso y magnífico que cualquier palabra, dado que, en comparación con él, esa palabra no sería más que ruido.
"No hay dicha comparable a la del silencio interior"(70).
"Solo la atención contemplativa puede acceder al silencio"(70).
BELLEZA
Necesariamente, la belleza guarda relación con la trascendencia; de lo contrario, quedaría reducida a mero objeto de consumo. Para salvar lo bello, habría que arrebatárselo a la obligación consumista y volver a espiritualizarlo. Únicamente la observación contemplativa puede acceder a lo bello.
DOLOR
Solo a través del dolor accedemos al mundo, a la belleza y también al amor. La ética de la misericordia se basa en el dolor que experimentamos al ver el sufrimiento del otro. Las ideas de Weil acerca del dolor nos resultan extrañas. Rechazamos el dolor en cualquiera de sus formas. Nuestra sociedad está dominada por la algofobia. Ni siquiera el amor debe doler. Incluso el arte y la música son víctimas de este delirio por la complacencia. Todo se pule para adaptarlo al formato del consumo y la vivencia. En consecuencia, hasta la propia vida adopta una forma adecuada para el consumo y pierde toda su profundidad, toda su intensidad. El consumo y la religión no son compatibles entre sí. La algofobia le cierra el paso a Dios.
"Solo gracias al dolor podemos distinguir entre verdad y falsedad. Sin dolor, caemos en una total indiferencia. Nos volvemos incapaces de reconocer el poder estimulante y vivificador del dolor"(101).
INACTIVIDAD
Somos adictos a estímulos que arrasan nuestra atención. La consecuencia es la sociedad de la adicción. La libertad cede ante la adicción. Aunque estamos convencidos de que somos libres, en el fondo nos movemos, tambaleantes, de una adicción a otra. Vivimos en un cercado digital que nos convierte en ganado de información, de comunicación y de consumo. Esta inmanencia del consumo y de la comunicación nos ha alejado de toda trascendencia. El consumo hace que Dios se vuelva prescindible.
Hoy es más necesario que nunca aproximarse de una forma contemplativa al mundo, en lugar de someterlo a los objetivos del ser humano. La mirada, la atención contemplativa que se demora, es precisamente lo que puede recuperar el vínculo roto entre el espíritu y el mundo.
NOTAS
Perlas escogidas:
* "No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba"(13).
* "Mirar es lo único que nos redime de la inmanencia del consumo, desprovista de sentido"(14).
* "Quien sabe mirar se vacía, se convierte en nadie"(15).
* "La atención contemplativa es lo contrario de la vigilancia del cazador"(16).
* "El mayor éxtasis es la plenitud de la atención"(17).
* "Dios es la atención sin distracción"(17).
* "La actual sociedad de la adicción es una sociedad sin atención"(17).
* "El amor es la mirada del alma"(26).
* "La inteligencia artificial carece de espíritu. Le falta la atención creadora. Debido a esa ausencia de espíritu, únicamente puede trabajar o calcular. Sólo es útil en tanto en cuanto el espíritu no se someta a ella. De lo contrario, nos convertiremos, una vez más, en esclavos de nuestras propias producciones"(28).
* "La atención produce la luz que permite ver"(35).
* "En la descreación, el yo desaparece para participar en la verdadera creación"(49).
* "Sola la paz profunda, entendida como santidad, crea la paz"(60).
* "Todos los pecados son intentos de colmar vacíos"(64).
* "Cerrar los ojos significa permanecer en silencio"(74).
* "Allí donde reina el gran silencio, toda voluntad se retira. El yo muere. Ni siquiera el latido de nuestro corazón rompe el silencio divino. Esos ojos abiertos están completamente vacíos. O, como diría Simone Weil, se encuentran colmados del silencio de Dios"(77).
* "La distancia es el alma de lo bello"(84).
* "En la plenitud de la alegría no hay ningún yo"(98).
* "La digitalización es anestesiamiento" (101).
* "El pudor, el deseo y la obsesión son elementos completamente ajenos a la inteligencia artificial"(109).
* "La investigación científica no es sino otra forma de contemplación religiosa"(111).
* "Los tres monstruos de la civilización actual son el capital, la digitalización y la inteligencia artificial"(111).
* "El objetivo de la vida humana es crear una arquitectura en el alma"(113).
Obra maestra de la literatura filosófica y espiritual, La gravedad y la gracia explora los confines de la condición humana, abordando temas como el sufrimiento, la redención, el amor y la belleza.
Desde 1934 hasta su muerte, Simone Weil acostumbró a apuntar en sus Cuadernos reflexiones que son el núcleo de su pensamiento. La gravedad y la gracia es
una antología ordenada de esas notas: textos desnudos y carentes de
ardides que traducen una experiencia interior de una exigencia poco
común. Luz y gravedad rigen la realidad del ser humano. Simone Weil
trató de desentrañar los modos de la participación de la gracia divina
en el mundo, así como el punto de intersección de la misma con la ley de
la fuerza que lo domina. Toda su vida anduvo buscando ese encuentro
imposible entre la perfección divina y la desgracia de los hombres. SALUD.



















