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Poco a poco, se van cumpliendo los deseos de los poderes económicos: el control absoluto de la clase trabajadora. Poco a poco, se van imponiendo la realidad: la sumisión del poder político a los jerarcas económicos.Poco a poco, el Estado del Bienestar se está yendo a "hacer puñetas".¿Por qué la política económica neoliberal se ha apoderado de la "hegemonía cultural mundial"?¿Quién mandó privatizar las ganancias, pero socializar las pérdidas?.¿Dónde están los billones que sirvieron para rescatar a unos señores que ahora nos condenan a trabajar más por menos?
¿Por qué seguimos impasibles?¿Por qué solo en ciertos países árabes reaccionan?¿Qué nos está pasando?
"Hay algo profundamente erróneo en la forma en que vivimos hoy", nos adelantaba hace años Tony Judt, en su libro "Algo va mal". Nunca el egoísmo había alcanzado tales cotas. Existe una admiración inaudita y acrítica hacia los mercados no regulados, un desprecio por el sector público galopante, una ilusión por el crecimiento infinito, una búsqueda del beneficio material, "hasta el punto de que eso es todo lo que queda de nuestro sentido de un propósito colectivo".
Deberíamos oponernos a los males de nuestra sociedad y a afrontar nuestra responsabilidad sobre el mundo en que vivimos. Hemos entrado en una era de inseguridad: económica, física, política. El hecho de que apenas seamos conscientes de ello no es un consuelo: en 1914 pocos predijeron el completo colapso de su mundo y las catástrofes económicas y políticas que lo siguieron. La inseguridad engrenda miedo. Y el miedo -al cambio, a la decadencia, a los extraños y a un mundo ajeno- está corroyendo la confianza y la interdependencia en que se basan las sociedades civiles.
Sin darnos cuenta, se está llevando a cabo la privatización más absoluta de la historia. Va mucho más lejos que la apropiación privada de los medios de producción. Se extiende a los servicios, a la sanidad, a la educación, al hábitat, a los transportes, a la información, al derecho,...hasta llegar a la privatización de la vida y de los órganos.
"La mejor de las opciones que tenemos hoy", es reivindicar que no se pierda el "Estado del Bienestar", fruto del esfuerzo de aquellos que vivieron antes que nosotros. Somos los afortunados beneficiarios de una transformación durante todo el siglo XX (en derechos, instituciones, legislación y servicios) cuya magnitud e impacto no tiene precedente. HAY MUCHO QUE DEFENDER.
O empezamos, desde hoy mismo, una vindicación de la legitimidad de lo público y de lo universal como valores de la izquierda, o pronto, estaremos atados de pie y manos, sencillamente, estaremos acabados frente al GRAN CAPITAL".
P.D. Lamentablemente, y cuanto más viejo soy, más me voy convenciendo, que "la condición humana" no escucha a nadie, no es educable. La conciencia de clase está bajo mínimos. Cada cual hace la guerra por su cuenta. No se espera nada, "que cada barco aguante su vela", "quítate tú para ponerme yo",..., en fin, que poca solución veo en el presente más próximo. Y los señores mandamases del capitalismo mundializado (los que han provocado esta nueva crisis para aumentar su ganancias, recortando proporcionalmente los derechos socioeconómicos de los trabajadores), estarán muriéndose de risa.
Ojalá otras generaciones nos superen en entusiasmo, fortaleza y solidaridad. SALUD.