Cinco episodios sobre el accidente radiactivo (con Cesio-137) ocurrido en Goiânia (Brasil) en 1987.
El espectador empático sufrirá con el deterioro físico progresivo de todas las víctimas. Quedará para siempre en la memoria el papel de ANTONIA CUADRADO (genial interpretación de ANA COSTA).
A un kilómetro de Praça Cívica se alzaba el edificio en ruinas del Instituto Goiano de Radioterapia. El equipo y los instrumentos de medicina nuclear fueron desmantelados y trasladados a excepción de una unidad de radioterapia, que acabó semi enterrada y abandonada entre los escombros del inmueble. Esta es la primera gran desdicha.
El 13 de septiembre de 1987, Roberto Dos Santos Alves y Wagner Mota Pereira se toparon con el artefacto sin saber que era ni cuales eran las fatales consecuencias de manipularlo sin precaución.
Con el Cesio-137 en plena expansión por ignorancia de los chatarreros ya era demasiado tarde cuando los servicios médicos dieron la alarma a las altas esferas políticas.
Como siempre, el miedo a la opinión pública, hará que las cosas empeoren y las víctimas se conviertan en bolas de ping pong.
FERNANDO COIMBRA completa una miniserie soberbia que hace reflexionar sobre el peligroso mundo en el que vivimos.
Sobrecogedoras las escenas nocturnas jugando con el brillante y mortal polvo de Cesio-137 como si fuera una atracción.
Ojalá no vuelvan a producirse accidentes radioactivos en ninguna parte del mundo.
Al terminar la miniserie queda un poso de amargura por las víctimas pero también la esperanza en seres humanos excepcionales que ayudan en las peores circunstancias. SALUD.











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